El sabor de la Cuaresma que une a la familia
En la familia Rojas Herrera, la llegada de la Semana Santa no se anuncia con el calendario, sino con el inconfundible olor a queso y mantequilla horneada que inunda la casa. Este Pan de Masa es, sin duda, el platillo más representativo y esperado de estas fechas.
La tradición dicta que la abuela María Elena amase grandes cantidades para hornear varios pyrex (moldes) de una sola vez. La intención es que haya pan suficiente para acompañar los cafés de los días santos y consentir a sus cuatro hijos y seis nietos. Pero este pan esconde un secreto maravilloso: a diferencia de otras recetas que se secan rápido, el pan de masa de la abuela se pone mejor conforme van pasando los días. Los sabores del queso maduran y la textura se asienta, haciendo que el bocado del Domingo de Resurrección sea aún más rico que el del Lunes Santo.
De esta misma batea de masa salen múltiples creaciones: rosquillas crujientes, buñuelos redondos y, por supuesto, las empanadas rellenas con los dulces típicos de la época. (¡Y no olviden que entre todo este pan es donde la abuela esconde los codiciados cuadritos de su Crostata de Guayaba!).
Ingredientes
Para la masa base:
- 2 tazas de masa (harina de maíz)
- 1 ½ tazas de queso molido (preferiblemente un queso seco o semiduro que aporte buen sabor)
- 1 barra de mantequilla
- Sal al gusto (apelando al famoso “cálculo a ojo” de doña María Elena)
Para los rellenos (en el caso de las empanadas):
- Queso molido mezclado con azúcar
- Miel de chiverre (el clásico de la temporada)
- Mermelada de piña
Instrucciones paso a paso
1. La mezcla principal: En un tazón grande, coloque las dos tazas de masa, el queso molido, la barra de mantequilla (preferiblemente a temperatura ambiente para que sea más fácil de integrar) y la sal al gusto.
2. El amasado: Con las manos bien limpias, comience a mezclar y amasar todos los ingredientes. El calor de las manos ayudará a derretir un poco la mantequilla y a unir la masa con el queso. Continúe amasando con paciencia hasta obtener una pasta uniforme, suave y manejable.
3. La creación de las formas: Aquí es donde entra la creatividad familiar. Tome pequeñas porciones de la masa y comience a darle las formas tradicionales:
- Rosquillas: Haga un rollito alargado y una las puntas formando un aro.
- Buñuelos: Forme bolitas redondas y compactas.
- Empanadas: Haga una tortilla plana, coloque una cucharada de su relleno favorito en el centro (queso con azúcar, miel de chiverre o mermelada de piña), doble por la mitad y selle bien los bordes para que el relleno no se escape en el horno.
4. El horneado: Precaliente su horno a una temperatura media-alta (aproximadamente 350°F / 180°C). Acomode las rosquillas, buñuelos y empanadas en sus pyrex o bandejas para hornear (puede engrasarlos ligeramente si es necesario). Lleve al horno y cocine hasta que el pan esté perfectamente dorado y crujiente por fuera.
El consejo de la abuela: Guarde el pan que sobre en un recipiente bien cerrado o envuelto en un limpión limpio. Pruébelo al día siguiente con una buena taza de café chorreado y notará cómo el sabor del queso se ha intensificado. ¡Rinde para toda la Semana Santa!
