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Buñuelos de Maiz

La fiesta de la cosecha en la mesa familiar

Hay una época del año en la que el menú de la familia Rojas Herrera cambia por completo: la esperada temporada de maíz. Durante esas semanas, la cocina de la abuela María Elena se llena del sonido del molino y del aroma a elote fresco.

Junto con las infaltables chorreadas, estos buñuelos de elote se convierten en los reyes indiscutibles de las tardes. Es un plato tan típico y esperado por todos que, mientras dura la cosecha, es muy común ver una bandeja llena de estos bocados dorados humeando en el centro de la mesa casi todos los días.

El secreto de la abuela radica en la frescura del maíz tierno y en el equilibrio perfecto: la misma cantidad de queso que de masa, logrando un interior suave y dulce con una corteza crujiente. Es una de esas recetas donde las medidas exactas ceden un poco ante la intuición y el “cálculo a ojo” que la caracteriza.


Ingredientes

  • 1 ½ tazas de maíz tierno (desgranado y molido)
  • 1 ½ tazas de queso (la regla de oro: siempre la misma cantidad que de maíz)
  • Azúcar al gusto (para resaltar el dulzor natural del elote)
  • Polvo de hornear (Royal) (lo suficiente para que esponjen un poquito)
  • Aceite abundante para freír

Instrucciones paso a paso

1. La preparación del maíz fresco: El proceso comienza desde la mazorca. Pele los elotes tiernos, quíteles los cabellos y desgránelos con cuidado usando un cuchillo. Pase los granos por la máquina de moler hasta obtener una masa fresca y húmeda.

2. La mezcla perfecta: En un tazón amplio, coloque la masa de maíz recién molida. Agregue la misma cantidad de queso, el polvo de hornear (Royal) y el azúcar al gusto. Mezcle todo muy bien con las manos hasta que los ingredientes estén completamente integrados en una masa uniforme.

3. Dar forma a los buñuelos: Tome pequeñas porciones de la mezcla y, con la ayuda de sus manos, forme los buñuelos (pueden ser bolitas o darles una forma ligeramente aplanada, según la costumbre).

4. La fritura: Coloque un sartén profundo o una olla al fuego con abundante aceite. Es crucial esperar a que el aceite esté bien caliente antes de empezar. Sumerja los buñuelos con cuidado y déjelos freír hasta que adquieran un color dorado intenso y crujiente por fuera.

5. Escurrir y servir: Con la ayuda de una espumadera, retire los buñuelos del aceite y páselos a un tazón forrado con toallas de papel absorbente para retirar cualquier exceso de grasa.


El consejo de la mesa: Sírvalos bien calientes, recién salidos del sartén. Son el acompañamiento perfecto para una buena taza de café chorreado durante las lluviosas tardes de la temporada.

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