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Costrata

El tesoro escondido entre el pan de masa

La Semana Santa en la casa de la familia Rojas Herrera siempre ha estado marcada por el inconfundible aroma del horneado tradicional. Durante esos días de reflexión y unión, la abuela María Elena preparaba grandes cantidades de su clásico “pan de masa”. Sin embargo, entre todas esas hornadas, ocurría un evento único: la preparación de un único y solitario pyrex de Crostata de Guayaba.

Esta receta era tan especial como escasa. Al salir del horno, la abuela cortaba la crostata en bocados pequeños y, con una sonrisa cómplice, los mezclaba en las canastas junto con el resto del pan tradicional. Encontrar uno de estos cuadritos dulces, rellenos de mermelada hirviendo y coronados con una masita crujiente, se convertía en el premio mayor de las tardes de café. Todo el mundo quería atrapar esos pedacitos, precisamente porque eran pocos y sabían a gloria.

Aquí documentamos la receta exacta para que ese “bocado más rico” nunca falte en la mesa.


Ingredientes

Para la masa:

  • 2 tazas de harina
  • 1 taza de azúcar
  • ¼ de barra de mantequilla (puede ser con o sin sal)
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • ¼ de cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de polvo de hornear
  • ¼ de taza de leche

Para la mermelada casera:

  • 2 tazas de pulpa de guayaba natural
  • 1 ½ tazas de azúcar

Instrucciones paso a paso

1. El corazón de la crostata (La mermelada): En una olla a fuego medio, coloque la pulpa de guayaba junto con el azúcar. Deje hervir, moviendo ocasionalmente para que no se pegue, hasta que la mezcla reduzca y alcance el espesor y la textura del “punto de mermelada”. Retire del fuego y reserve.

2. La preparación de la masa: En un tazón amplio, mezcle la harina, el azúcar, la sal y el polvo de hornear. Agregue la mantequilla, los huevos, la vainilla y la leche. Comience a integrar todos los ingredientes y amase con las manos hasta lograr una textura lisa, firme y que ya no se quede pegada ni en las paredes del tazón ni en sus dedos.

3. La base y el primer horneado: Precaliente el horno (a temperatura media, unos 180°C). Tome una parte de la masa (aproximadamente un tercio o lo necesario para su molde) y pásela a una superficie plana previamente espolvoreada con un poco de harina. Con la ayuda de un rodillo, estire la masa hasta formar un círculo de aproximadamente ½ cm de grosor. Cubra con cuidado el fondo y las paredes de su molde o pyrex. Lleve este molde al horno y cocine solo la base hasta que se note ligeramente dorada.

4. El relleno y el decorado: Una vez que la base esté pre-horneada y doradita, sáquela del horno. Vierta toda la mermelada de guayaba sobre la masa cocida, llenando el molde hasta el tope. Tome la masa que le sobró y, con el rodillo, estírela nuevamente. Corte tiras largas de aproximadamente 1 cm de ancho y ½ cm de grosor. Coloque estas tiras sobre la mermelada, cruzándolas para formar el clásico decorado de “cuadros” o enrejado de la crostata.

5. El horneado final: Regrese el pyrex al horno y deje cocinar hasta que las tiras decorativas de la parte superior estén perfectamente doradas y crujientes.


El consejo de la abuela: Deje que la crostata se enfríe antes de cortarla para que la mermelada se asiente. Luego, córtela en cuadritos pequeños, ¡ideal para esconderlos entre el pan de masa y sorprender a la familia!

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