{"id":3092,"date":"2022-03-20T10:06:28","date_gmt":"2022-03-20T16:06:28","guid":{"rendered":"http:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/?p=3092"},"modified":"2022-03-20T10:06:30","modified_gmt":"2022-03-20T16:06:30","slug":"espantos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/2022\/03\/20\/espantos\/","title":{"rendered":"Espantos"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">A este tal Pedro Villalobos, a quen Dios guarde por muchos a\u00f1os, lo conozco desde hace ya tanto tiempo que no podr\u00eda precisar fecha, como tampoco podr\u00eda decir desde cu\u00e1ndo se grabaron en mi mente la imagen de las dos torres drisas de la humildosa iglesia de mi pueblo con sus m\u00f3viles guirnaldas de golondrinas, el armonioso ta\u00f1ido de las dos campanas, Mar\u00eda del Pilar y Santiago, magn\u00edfica ofrenda de se\u00f1or Ram\u00f3n Andrade (aquel viejecito ricacho que usaba cahqueta de jerga gris con barbillas en el borde inferior, zapatos amarillos de remaches, banda de seda, de rojo vivo, en la cintura y sombrero de pita de ala tendida, y que iba a dos misas los domingos), los tonos esmeralda de la vecina monta\u00f1uela, La Carpintera, y el cuchicheo perenne y sonriente del Tirib\u00ed en cuyos remansos y pasos -hay testimonios formales de m\u00e1s de un coterr\u00e1neo, todos hombres de bien- se oyen a las tandas de la noche los ayes lastimeros de La Lloran, siempre errante&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">A Pedro Villalobos se lo jirvieron las virg\u00fcelas cuando chiquillo, las condenadas le g\u00fcequiaron todita la j\u00edcara; por lo dem\u00e1s, nunca ha padecido de nada, algunas calenturilla de la L\u00ednea, pero nada m\u00e1s. Ha sido un confisgao en cuesti\u00f3n de mujeres: \u00bfpues no ha gastado tres mujeres propias, fuera de los contrabandos? Hora no, porque ya viejo; le han valido mucho los secretos que sabe pa enamorar y pa evitar que le echen males: bebedizos, oraciones, polvos de cuyeo, ciertos g\u00fcesos de lagartos, el unicornio que siempre cargaba encima y por el que tuvo que dar cincos pesos, todo lo que ten\u00eda, por cierto que no le qued\u00f3 esa vez ni con qu\u00e9 comprar la carne, y etc. Como sirvi\u00f3 tantos a\u00f1os en la polic\u00eda, se sabe los reglamentos de memoria, los jefes gustaban mucho de los cumplimientos que \u00e9l hac\u00eda; pa todo se necesita gracia en la vida, no hay caso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Ha oscurecido completamente. En el interior del patio de la iglesia vacilan en lo alto los focos diminutos de luz intermitente en las candelillas; se percibe el rumor cercano del Tirib\u00ed; los sapos cantan con ruido de guijarros que se agitan en el interior de calabazos vac\u00edos. A la sombre protectora del higuer\u00f3n que extiendo la bondad de sus ramas frente al viejo muro de calicanto, bajo y musgoso, que separa la calle del patio lateral de la peque\u00f1a iglesia, algunos hombres del pueblo se han congregado para charlar en paz. De ordinario, en los d\u00edas c\u00e1lidos, hacia el anochecer, es este uno de los sitios preferidos para estas tertulias. La pl\u00e1tica recae sobre lo ocurrido a \u00f1or Jos\u00e9 Mar\u00eda P\u00e9rez en los \u00faltimos d\u00edas. Este \u00f1or Jos\u00e9 Mar\u00eda P\u00e9rez es uno de los vecinos m\u00e1s conocidos en el pueblo: viejecito rezador, muy de trabajo, muy buen hombre. Es \u00e9l quien en los nueves d\u00edas y cabo de a\u00f1os sigue el rosario; el mismo en las procesiones de Semana Santa y del Corpus precede a todos con la Cruz Alta; entonces lleva al h\u00e1bito de San Francisco, un poco arrugado, con el cord\u00f3n bien ce\u00f1ido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">No importa si, una vez cumplidos los deberes religiosos del d\u00eda domingo, se alegra un poco; es siempre la suya una alegr\u00eda pac\u00edfica y breve que nunca se ha salido de los t\u00e9rminos del d\u00eda domingo para invadir con la fiebre de sus vapores los dominios de alg\u00fan lunes. Todos los lunes, \u00f1or Jos\u00e9 Mar\u00eda P\u00e9rez como de costumbre: bien de ma\u00f1anita  su trabajo, con el almuercito y la pala o el machete al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Pedro Villalobos, como mejor enterado, hace la relaci\u00f3n de lo que pas\u00f3, como si lo estuviera viendo. Primero saca fuego en su yesca y enciende un puro; en el ambiente se esparce un ligero olor a trapo quemado. Todos escuchan en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">-Esa ma\u00f1ana comenz\u00e1bamos a ruediar caf\u00e9. \u00d1or P\u00e9rez, tempranitico, guind\u00f3 la cahqueta y el saco con el almuero en uno de los poroses del madriao y se jue con su fisguita, a tirarle. Estaba ruediando una mata en una esquinilla, onde mismo asombraron a \u00f1or Cipriano Fonseca -que Dios lo haiga perdonao-, cuando en eso se oy\u00f3 al batacazo onde cay\u00f3. Lo abrigaron con un saco en la nuque, y se lo llevaron pa la casa. Ya ayer I\u00b4 oliaron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\"> Alguno de los concurrentes confirma este \u00faltimo: el Padre llev\u00f3 el d\u00eda anterior los Santos Oleos al viejecito que permanece en actitud de asombro, ha perdido completamente el habla y caso no puede moverse; por dicha el domingo hab\u00eda subido al Altar&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Nuevamente interviene Pedro Villalobos en la relaci\u00f3n. Dice que ya son muchos a los que les ha pasado su mano en esa hacienda en la que nadie ignora que sale un hermano&#8230; qui\u00e9n sabe si ser\u00e1 promesa sin cumplir o botija que hay enterrada; el caso es que los han alzado tiesos. All\u00ed cada nada est\u00e1n levantando gente del suelo. Uno que estuvo de mandador le cont\u00f3 que una noche, hac\u00eda muy bonita luna, oy\u00e9 el perro late y late y como el animal no lo dejaba dormir, sali\u00f3 con el cuchillo a ver lo que ser\u00eda. Se puso a poner cuidado cuando en eso le pegaron un gran socoll\u00f3n a la cerca, y no era que hiciera viento; le entr\u00f3 un gran fr\u00edo por la espalda y se meti\u00f3 ligero; la mujer dijo a rezar y pasarle bien duro la cobija por la espalda; ya desde esa noche nunca volvi\u00f3 a latir el perro. De d\u00eda se encuentran huellas de ni\u00f1o y de caballos en el suelo, se oyen relinchos y trotes, van a ver, y nada; tambi\u00e9n ven faroles con la candela prendida, debajo de todo el sol. En media hacienda hay un lugar en donde siempre est\u00e1 haciendo un gran fr\u00edo de toda la trampa, hasta en los d\u00edas m\u00e1s calientes de marzo.  Le han contado de un Padre de Cartago que viv\u00eda solito en casa de esa hacienda, mucho tiempo, hasta que se muri\u00f3. Sal\u00eda siempre a las cinco de la ma\u00f1ana a decir su misa, despu\u00e9s todo el d\u00eda metido, encerrado en su cuarto sin hablar con nadie, ni la viejita que lo asist\u00eda lo pod\u00eda ver; para avisarle que ya estaba el caf\u00e9, o el almuerzo o la comida, la viejita sonaba un campanilla que ten\u00eda, y se quitaba; cuando o\u00eda los pasos del Padre que ya se iba de la mesa, entraba otra vez la viejita a llevarse los trastos, y el padre otra vez encerrado. Ser\u00eda que dej\u00f3 plata enterrada; tambi\u00e9n pudieran ser duendes o el Malo. Quien sabe&#8230; En cuanto a \u00e9l mismo, hace alg\u00fan tiempo le pas\u00f3 una muy fea: hac\u00eda una porcia de d\u00edas que lo ven\u00eda persiguiendo una luz donde quiera que estaba solo; en una de tantas resolvi\u00f3 echarse el alma al hombro y hablarle al muerto, primero se atall\u00f3 su buen guaro: -&#8220;Dec\u00ed lo que querr\u00e1s, carajo, pero eso s\u00ed te pido que me dej\u00e9s llegar hasta la casa sin querme al suelo, por vida tuyita..&#8221;. Era el dijunto Goyo Calvo que quer\u00eda que le hablara a Rafael, el hijo, sobre de que ten\u00eda que pagar unas misas que hab\u00eda quedado debiendo. Efectivamente, no cay\u00f3 al suelo en ese momento; pero no bien hubo llegado a la casa cuando comenz\u00f3 a sentir que le pasaban a una mano helada como de muerto, por toda la espalda, de arriba para abajo y de abajo para arriba, se le aflojaron las canilas y entre cuatro lo treparon a la cama; la mujer lo arrebat\u00f3 a flotaciones en la espalda, con ceniza caliente que es lo que hay bueno para esos casos, regaron agua bendita y quemaron plama bendita en el cuatro. A los d\u00edas le dio la raz\u00f3n que le hab\u00eda mandado el dijunto Goyo a Rafael, pero Rafael se hizo el chancho y de all\u00ed le vino el tuerce p\u00b4tr\u00e1s y p\u00b4atr\u00e1s desde entonces; ten\u00eda establecimiento, y quebr\u00f3; tan derecho que hab\u00eda sido siempre para la taba, pues no volvi\u00f3 a ver un tiro de carne; se meti\u00f3 en la polic\u00eda un tiempo aqu\u00ed en Tres R\u00edos, y hasta que se muri\u00f3. Declara que se sabe la Magn\u00edfica al rev\u00e9s, de atr\u00e1s para adelante, esa es la gracia, por si llega a verse en alg\u00fan apuro cualesquiera vez: esp\u00edritus malignos u otra zanganada que no faltan. El Cadejos en no meti\u00e9ndose con \u00e9l nada, pasa derecho. Se lo top\u00f3 una noche viniendo de Carrillo con bueyes; oy\u00f3 primero como un chi chis, eran los casquillitos que le sonaban donde ven\u00eda; en seguida no m\u00e1s viendo las dos brasas, los ojos. Le han contado que era un muchacho como de unos trece a\u00f1os, un mentado Jos\u00e9 Joaqu\u00edn; el tata le ech\u00f3 una maldici\u00f3n porque una noche quiso pegarle un susto debajo de un puente. La culpa la tuvo la mama que aconsej\u00f3 al hijo; ella como el marido ten\u00eda una querida, pens\u00f3 que asust\u00e1ndolo dejar\u00eda la llegadera tarde en las noches; el chiquillo fue el que sac\u00f3 la rifa, y hasta la hora&#8230; Nunca ha visto la Cegua, y no es porque no haya sido mujerero, qu\u00e9 va; debe ser porque siempre le ha gustado cargar alguna reliquia, el escapulario del Carmen, casi siempre, o el Detente. La Cegua busca siempte al hombre birringo cuando anda de noche en sus fechor\u00edas: al pronte ve uno una mujer de pelo suelto, enlutada, con un cuerpo que da gusto verlo, chiquiona para andar, haci\u00e9ndose la desentendida. El que es la palabrea y ella dej\u00e1ndose alcanzar; cuando ya uno va apari\u00e1ndosele y se le  arrima con confianza y le dice &#8220;cholita linda&#8221; o cualquier otra carga, vuelve la cabeza y pela as\u00ed dientes de caballo, las orejas tambi\u00e9n de caballo. Con toda seguridad que al individuo tienen que juntarlo despu\u00e9s. Pero solo al hombre mujerero es al que le sale. Al hombre forma lo respeta, y a las mujeres&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">En este punto, uno de los contertulios interrumpe el hilo de la relaci\u00f3n que Pedro Villalobos hilvana, para hacer una referencia en concreto a la Cegua: Se trata de un caso personal que evidencia otro aspecto del horrible espanto: ven\u00eda de Cartago a caballo, como a las once de la noche, al pasar por el Fierro oy\u00f3 in chiquito llorando en la ra\u00edz de un g\u00faitite, se api\u00f3 del caballo y alz\u00f3 la criatura de donde estaba, se puso a sobarlo y el chiquito ya se call\u00f3; estaba viendo el modo de montarse otra vez con todo y criatura cuando en eso oye que \u00e9sta le dice: &#8220;ispiame los dienticos&#8230;&#8221; as\u00ed guitarra y tama\u00f1as macanas, mismamente una yegua&#8230; &#8220;Lo juntaron del suelo y alos d\u00edas se confes\u00f3 con el Padre Diego&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Pedro Villalobos comenta: que s\u00ed, que en esos casos es bueno confesarse; pero que Dios guarde subir al Altar, hasta despu\u00e9s de una tres confesadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Y sigue: siendo polic\u00eda en San Jos\u00e9, cuando Soto, oy\u00f3 la carreta sin bueyes, como a la una de la madrugada; estaba haciendo segunda, por la Soledad. Primero sinti\u00f3 en la cara un viento muy feo, como de barranco, despu\u00e9s la vido onde ven\u00eda; peg\u00f3 carrera hasta encontrar el otro polic\u00eda, estaba vuelto para la par\u00e9 y en un temblor todo el cuerpo, y a todo esto sin onde beberse un trago; se estuvieron juntos hasta que ya se vieron las claras del d\u00eda. Lo que cuentan de que en la iglesia se ven a la noche las Animas rezando en rueda, son mentiras de Chepe Chac\u00f3n; a las ocho, a las doce y una vez hasta la una  de la ma\u00f1ana se ha asomado por debajo de la puerta de en medio, a ver, y s\u00f3lo murci\u00e9lagos. En el panti\u00f3n s\u00ed; pero ni por la daibla se ha arrimado all\u00e1 de noche&#8230; A un conocido suyo de Alajuela, le pas\u00f3 en una ocasi\u00f3n un vaina muy fea, pero por birringo. Era de lo m\u00e1s parrandero: \u00e9l en bailes, \u00e9l en novios, en rezos con m\u00fasica, en velas, nada perd\u00eda. Los d\u00edas s\u00e1bados el modo de llegar a la casa a acostarse era como a la una de la ma\u00f1ana. Esa noche ven\u00eda a caballo, pasando por Itiqu\u00eds; cunado lleg\u00f3 cerca de un palo de guapinol por onde ten\u00eda que atravesar, de repente se le par\u00f3 la bestia  resistida; en eso va viendo una casa toda iluminada, onde mismo estaba el palo, y en el corredor bulla de gente muy alegre comiendo en unas grandes mesas; eso s\u00ed, not\u00f3 que ninguno de los que all\u00ed hab\u00eda pod\u00eda verle la cara bien, por m\u00e1s que se restregaba los ojos con las dos manos; de adentro fue saliendo una se\u00f1ora muy mudada y peinada y se puso a convidarlo con muy bonito modo que se apiara y que viniera a comerse a un tamalio, si no le daba mucho asco. Se api\u00f3, amarr\u00f3 la bestia de un horc\u00f3n del corredor de la casa y se sent\u00f3 en una mesa que estaba sola; le trajeron el tamal, que hasta que echaba fuego, lo desenvolvi\u00f3, y al echarse la primera cucharada, va viendo que no ten\u00eda nadita de sal; se lo dijo as\u00ed a la mujer que lo hab\u00eda convidado, y no hizo m\u00e1s que mentar sal cundo qued\u00f3 en tinieblas. No qued\u00f3 ni casa, ni gente, ni luces, ni nada, y \u00e9l arriva en el palo, prensado en una horqueta; el caballo guindando de otra rama, que ya se iba a ahorcar. Abrevi\u00f3 y con el chafirro le cort\u00f3 el cabresto al ruco, pas se oy\u00f3 el vastagazo en el suelo. Se volvi\u00f3 a montar ligerito y dijo patas pa qu\u00e9 te quiero, para la casa. Lleg\u00f3 con un gran dolor aqu\u00ed derecho, en la pura boca del est\u00f3mago, ser\u00eda del susto o de la gran carrera. Desde entonces, ya nunca volvi\u00f3 a salir solo despu\u00e9s de las ocho de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Terminada la relaci\u00f3n anterior, el silencio se mantiene por cortos momentos dentro de los del grupo. El rumor del r\u00edo se percibe m\u00e1s claro; en el espacio tupido de sombras resplandecen a poca altura, de cuando en cuando, los misteriosos puntitos de luz de las candelillas, cual si fueran el v\u00e9rtice de cinceles de oro con que alguna mano invisible estuviera horadando silenciosamente la negra pizarra de la noche. Es posible que alguno de estos  hombres, en alguna ocasi\u00f3n, haya cre\u00eddo adivinar en las vacilantes brasas intermitentes, puntas de cigarros de alg\u00fan fumadero nocturno de las brujas. A distancia, muy lejos, muy lejos se distingue el ruido de una carreta, alej\u00e1ndose cada vez m\u00e1s sin que se pueda precisar su rumbo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\"><strong>Referencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Zeled\u00f3n Cart\u00edn, E. (2018). Leyendas costarricenses. Universidad Nacional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A este tal Pedro Villalobos, a quen Dios guarde por muchos a\u00f1os, lo conozco desde hace ya tanto tiempo que no podr\u00eda precisar fecha, como tampoco podr\u00eda decir desde cu\u00e1ndo se grabaron en mi mente la imagen de las dos torres drisas de la humildosa iglesia de mi pueblo con sus m\u00f3viles guirnaldas de golondrinas,&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/2022\/03\/20\/espantos\/\" rel=\"bookmark\">Read More &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">Espantos<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[8,3],"tags":[],"class_list":["post-3092","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-leyendas","category-tradiciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3092","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3092"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3092\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3095,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3092\/revisions\/3095"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3092"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3092"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3092"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}