{"id":2085,"date":"2022-02-02T10:51:57","date_gmt":"2022-02-02T16:51:57","guid":{"rendered":"http:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/?p=2085"},"modified":"2022-02-02T10:51:57","modified_gmt":"2022-02-02T16:51:57","slug":"la-vision-de-nazareno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/2022\/02\/02\/la-vision-de-nazareno\/","title":{"rendered":"La visi\u00f3n de Nazareno"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Hab\u00edan transcurrido doscientos cincuenta y dos a\u00f1os desde que el valeroso explorador del valle del Duy, don Juan V\u00e1zquez de Coronado, fij\u00f3 el sitio que deb\u00eda ocupar la primera ciudad de Cartago en el valle del Guarco: y caso otros cientos de a\u00f1os hac\u00eda que los frailes de la orden ser\u00e1fica hab\u00edan fundado el Convento de San Francisco.<br><br>La tradici\u00f3n, que con tanto cari\u00f1o conserva los recuerdos de las edades que murieron, nos ha legado curiosas an\u00e9cdotas relativas a los frailes y, si muchas de ellas han desaparecido para nunca m\u00e1s volver, debido es \u00fanicamente a la incuria de nuestros hombres de letras y al poco gusto que en Costa Rica se tiene por el a\u00f1ejo.<br><br>Uno de esos relatos es el que recuerda la Visi\u00f3n del Nazareno, relato que dorm\u00eda el sue\u00f1o del olvido entre unos montones de papeles viejos que est\u00e1n en poder de un anticuario, al que citaremos como garante en caso de que alg\u00fan quisquillo pudibundo arremetiere contra nosotros.<br><br>Corr\u00edan los a\u00f1os de 1852<br><br>Cartago, a pesar de su antig\u00fcedad y de tener blancos los cabellos y las carnes enjutas, cual vieja rezadora a quien no le sido f\u00e1cil procurarse el pan nuestro de cada d\u00eda, se hab\u00eda mantenido en un estado estacionario, alejado de todo el centro de cultura y sin industria que hubiera podido darle riqueza y vida.<br><br>Gobernaba a la saz\u00f3n don Ju\u00e1n de Dios de Ayala, cumplido hidalgo y hombre de pro, caballero de la orden de Santiago quien por m\u00e1s que se interes\u00f3 por el progreso de la provincia, no pudo hacerla surgir de la postraci\u00f3n en que se encontraba.<br><br>El Convento de San Francisco era el centro religioso de Costa Rica. Injustos ser\u00edamos si pretendi\u00e9ramos menoscabar en un todo la memoria de los frailes que lo habitaron. Santos varones poblaron sus celdas, hombres magn\u00e1nimos que por convertir al indio expusieron su vida, frailes que heroicamente perecieron en el ejercicio de su misi\u00f3n cristiana; pero tambi\u00e9n los hubo de vida alegre que, bajo el h\u00e1bito de religioso, sintieron arder la sangre de los Tenorios.<br><br>A uno de los de la \u00faltima especie se refiere la Visi\u00f3n del Nazareno. Es el caso que la ciudad de Cartago estaba alarmada, vive Dios, con sobrada raz\u00f3n:<br><br>Lo que ocurr\u00eda no era para menos.<br><br>Hac\u00eda alg\u00fan tiempo que a eso de las once de la noche, hora en que de costumbre estaba dormida la creyende ciudad de V\u00e1zques de Coronado, sal\u00eda del Convento  de San Francisco una visi\u00f3n: la Visi\u00f3n del Nazareno, de un Nazareno como el que hab\u00edan crucificado en la p\u00e9rfida Jerusal\u00e9n. Y diz que del Convento segu\u00eda, con paso de espectro y acompasado, por la calle que daba al frente de la Parroquia, llevando luego sus pasos hacia donde mira el Iraz\u00fa, hasta perderse en las sombras.<br><br>En aquellos buenos tiempos de capa y espada, en que nadie sal\u00eda sin su tizona al lado, valiente y muy valiente era el que, cuando la luna negaba su luz, se atrev\u00eda a recorrer las antes estrechas y oscuras calles de Cartago.<br><br>La visi\u00f3n del Nazareno aument\u00f3 el retraimiento de las gentes y sembr\u00f3 por todas partes la alarma, al extremo de que nadie, despu\u00e9s de la once de la noche, pasaba por las calles que deb\u00eda recorrer la aparici\u00f3n.<br><br>El acontecimiento no pareci\u00f3 del todo extraordinario en un pueblo donde antes hab\u00eda aparecido la Virgen Mar\u00eda. Solamente que la Negrita de los \u00c1ngeles era de piedra y el Nazareno parec\u00eda ser de carne y hueso.<br><br>El lugar de reuni\u00f3n favorito de la buena sociedad de Cartago, por aquel entonces, era la casa de don Santiago Bonilla. Los calaverones que, dicho sea de paso, menudeaban antes m\u00e1s que ahora, sol\u00edan pasar all\u00ed sus ratos, contando sus haza\u00f1as amorosas y hablando todav\u00eda de la salud de su Majestad el Rey, alrededor de una mesa de billar.<br><br>A esa reuni\u00f3n de hombres de pelo en pecho, se agreg\u00f3 un apuesto aragon\u00e9s, reci\u00e9n llegado a Cartago.<br><br>O\u00eddo que hubo el testarudo aragon\u00e9s la historia de la Visi\u00f3n, jur\u00f3 por Dios y la Virgen del Pilar, que era capaz de enfrentarse con el mismo demonio y que no temer\u00eda, espada en mano, acercarse al Nazareno y arremeter contra \u00e9l en caso necesario, por parecerle aquello, m\u00e1s bien artima\u00f1a de Satan\u00e1s; pues que, como aragon\u00e9s que era, no pod\u00eda comprender c\u00f3mo el Nazareno pod\u00eda aparecerse en Cartago sin haberlo hecho antes en Zaragiza.<br><br>Por supuesto, llovieron las apuestas.<br><br>Con ansia mortal se esper\u00f3 la hora en que deb\u00eda salir la Visi\u00f3n del Convento.<br><br>El momento tr\u00e1gico lleg\u00f3. Temblaron las calaveras, pero el aragon\u00e9s, despu\u00e9s de haber lanzado un juramento al estilo de los de su tierra, desenvain\u00f3 su espada y a paso redoblante se acerc\u00f3 a la Visi\u00f3n que ya iba a cruzar la esquina de la Parroquia.<br><br>Encontrarse al lado de ella y darle de mandobles fue una misma cosa. Cuentan que desde la casa del se\u00f1or Bonilla se vieron los apuros del Nazareno, quien, con la Cruz que sol\u00eda llevar a cuestas, paraba los golpes de su adversario, y que fue el primero en tocar retirada. En la plaza, a la luz de un farolillo que milagrosamente hab\u00eda salvado de la pelea el Nazareno, se vio que parlamentaba.<br><br>El aragon\u00e9s hab\u00eda ganado las apuestas y lleg\u00f3 triunfante al lugar donde los calaverones del tiempo del Rey contaban sus haza\u00f1as amorosas y las haza\u00f1as de los frailes del Convento:<br><br>Hab\u00eda prometido bajo palabra de honor no descubrir al falso Nazareno y como buen hijo de Arag\u00f3n cumpli\u00f3 con su palabra. Mas, como entre cielo y tierra no hay nada oculto, como siempre se ha dicho en la Noble y Leal ciudad, pronto se averigu\u00f3 que el que se hab\u00eda hecho pasar por Nazareno era fray Jacinto Maestre, de tiempos atr\u00e1s conocido como el m\u00e1s calavera los que han ce\u00f1ido el h\u00e1bito de San francisco; quien tuvo la ocurrencia de disfrazarse con el traje del Nazareno que ten\u00edan en la iglesia del Convento, y hasta se lleg\u00f3 a decir que la cruz que llevaba sobre sus hombros era la que le serv\u00eda de escalera para introducirse en casa de una dama que no ten\u00eda miedo a los frailes.<br><br><strong>Referencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Zeled\u00f3n Cart\u00edn, E. (2018). Leyendas costarricenses. Universidad Nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\"><br><br><br><br><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hab\u00edan transcurrido doscientos cincuenta y dos a\u00f1os desde que el valeroso explorador del valle del Duy, don Juan V\u00e1zquez de Coronado, fij\u00f3 el sitio que deb\u00eda ocupar la primera ciudad de Cartago en el valle del Guarco: y caso otros cientos de a\u00f1os hac\u00eda que los frailes de la orden ser\u00e1fica hab\u00edan fundado el Convento&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/2022\/02\/02\/la-vision-de-nazareno\/\" rel=\"bookmark\">Read More &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">La visi\u00f3n de Nazareno<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[8,3],"tags":[],"class_list":["post-2085","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-leyendas","category-tradiciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2085","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2085"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2085\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2087,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2085\/revisions\/2087"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2085"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2085"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2085"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}