{"id":1259,"date":"2022-01-16T11:47:52","date_gmt":"2022-01-16T17:47:52","guid":{"rendered":"http:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/?p=1259"},"modified":"2022-01-16T11:47:53","modified_gmt":"2022-01-16T17:47:53","slug":"playa-de-la-garza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/2022\/01\/16\/playa-de-la-garza\/","title":{"rendered":"Playa de la Garza"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Garza, o la Playa de la Garza, es un lugar del litoral en la regi\u00f3n de Nicoya. All\u00ed se ha establecido un reciente y peque\u00f1o poblado cuyas gentes viven, principalmete, de la explotaci\u00f3n de preciosos \u00e1rboles maderables, como cedros, pochotes, cocobolas y caibas. A prop\u00f3sito de su nombre se refiere la siguiente leyenda:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Mucho antes de que los hombres blancos y barbados hubieran aparecido por las playas de que ba\u00f1an el Golfo de Nicoya, ese zafiro inmenso que se engasta en la corona de cerros amatista y esmeralda que los circundan, Diri\u00e1, el belicoso Cacique, envi\u00f3 una numerosa expedici\u00f3n de guerreros a combatir a las tribus de Nosara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Como r\u00e1pidos y silenciosos coyotes los diriage\u00f1os cruzaron por entre tupidos matorrales; atravesaron r\u00edos, nadando con las armas a la espalda; se abrieron trillos de danta bajo las c\u00fapulas de los altos espabeles del bosque. Al fin de dos jornadas tuvieron a la vista una de las rancher\u00edas de las gentes de Nosara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Unos cazadores nosare\u00f1os descubrieron la presencia de sus enemigos y corrieron a avisar a los pobladores de los ranchos. Reson\u00f3 el caracol, llenando el \u00e1mbito de zozobra. Tras de incendiar sus palenques, hombres, mujeres y ni\u00f1os, se internaron en las monta\u00f1as vecinas a fin de escapar de sus invasores y en seguida tener tiempo para combatirlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">La lucha fue sangrienta. Durante varios d\u00edas flechas y hachas de ambos bandos combatientes no descansaron, clav\u00e1ndose en los robustos pechos, o rompiendo cabezas coronadas con plumas de lora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Perdiendo terreno, los nosare\u00f1os se iban replegando hacia la costa; sus bravos tapaliguis no retroced\u00edan sin ofrecer tenaz resistencia a los diriage\u00f1os. Sin embargo, la suerte de la lucha parac\u00eda favorecer a los s\u00fabditos del gran Cacique Diri\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">A pesar del coraje de sus hombres los nosare\u00f1os iban a ser vencidos: cay\u00f3 su jefe; los mejores guerreros fueron despedazados a manos de sus rivales; el p\u00e1nico empezaba a cundir en las filas de flecheros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">En tan apurado trance apareci\u00f3 una mujer que se puso al frente de los combatientes. Era una mujer hermosa y \u00e1gil, cuya piel ten\u00eda el color dorado de la canela. Volaba de uno a otro lugar, animando a los guerreros: hasta los mismos heridos recobraban \u00e1nimos y fuerzas, al verla tan animosa, y tan gallarda, y tan dispuesta a la lucha. De tal modo los anim\u00f3 y los gui\u00f3 que, al fin, los nosare\u00f1os lograron poner en fuga sus invasores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Cuando al caer la tarde del \u00faltimo d\u00eda de batalla los vencedores comenzaron a recoger a sus muertos y a curar a sus heridos, los cuales yac\u00edan sobre la arena de la playa, vieron que la doncella, que los hab\u00eda salvado de la derrota, estaba inm\u00f3vil, cerca del agua, desangr\u00e1ndose por una herida abierta en el pecho; a su lado una esbelta garza morena, con el plumaje te\u00f1ido en sangre, parac\u00eda acompa\u00f1arla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Muri\u00f3 la doncella y la garza depleg\u00f3 sus alas en vuelo majestuoso sobre aquella Playa de la Gara, y, lentamente, se perdi\u00f3 en una lejan\u00eda de fuego y de azul espl\u00e9ndidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\"><strong>Referencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:25px\">Zeled\u00f3n Cart\u00edn, E. (2018). Leyendas costarricenses. Universidad Nacional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Garza, o la Playa de la Garza, es un lugar del litoral en la regi\u00f3n de Nicoya. All\u00ed se ha establecido un reciente y peque\u00f1o poblado cuyas gentes viven, principalmete, de la explotaci\u00f3n de preciosos \u00e1rboles maderables, como cedros, pochotes, cocobolas y caibas. 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