{"id":1127,"date":"2021-12-21T14:27:11","date_gmt":"2021-12-21T20:27:11","guid":{"rendered":"http:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/?p=1127"},"modified":"2021-12-21T14:27:12","modified_gmt":"2021-12-21T20:27:12","slug":"el-irazu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/2021\/12\/21\/el-irazu\/","title":{"rendered":"El Iraz\u00fa"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:25px\">La luna llena plateaba la noche repleta de calma. Sentada a la orilla de un perezoso riachuelo, una pareja de enamorados conversaba quedamente. Ella fr\u00e1gil, esbelta y dulce, hija del cacique. \u00c9l \u00e1gil, alto y fuerte, renombrado cazador y temido guerrero. La luna, testigo de su cari\u00f1o, conoc\u00eda de sus planes, de su constancia, zozobras y amor\u00edos. Miraban pl\u00e1cidamente la inmensidad del cielo, con las manos entrelazadas, prometi\u00e9ndose amor eterno, escuchando el bullicio silencioso de la pl\u00e1cida noche. S\u00fabitamente, el silencio se interrumpi\u00f3 al crujir dolorosamente una rama seca que se quebraba. El guerrero de un salto se puso en pie con el filoso pu\u00f1al desenfundado pero &#8230; el inquietante ruido no se repiti\u00f3 m\u00e1s, la armoniosa calma continu\u00f3. Una suave brisa transportaba el perfume de las fragantes flores silvestres.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">La aldea, con su peque\u00f1as y numerosas chozas, con su imponente palenque y su majestuoso templo al Dios Sol, permanec\u00eda despierta. En las chozas, grupos familiares conversaban y re\u00edan al calor de los chispeantes fogones. En el templo, solemne silencio llenaba todos los rincones, la estatua de piedra erigida al Sol reflejaba, inconstantemente, las rojizas llamas de la tea permanente encendida en su honor.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">En el palenque, los principales de la tribu o\u00edan, entre olores a carne asada y cicha de ma\u00edz, leyendas de los h\u00e9roes del lugar, contadas cadenciosamente por un anguloso servidor del templo del Sol, quien con mano h\u00e1bil golpeaba un tosco tamblor que resonaba con furia cuando el relato se refer\u00eda a momenyos de peligro o hero\u00edsmo. El viejo cacique, sentado en sitio preferente, escuchaba con atenci\u00f3n. Su rostro, cruzado por profundos surcos de experiencia, brillaba como si fuera de bronce, iluminado por las amarillentas llamas del fog\u00f3n expresando intensa serenidad.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\"> Como un felino entra en su cueva cuando no lo amenaza peligro alguno, as\u00ed entr\u00f3, arrogante y silencioso, el gran sacerdote al palenque. Paso a paso atreves\u00f3 el lugar hasta acercarse al patriarcal jefe. Susurrante empez\u00f3 su relato. Ninguno de los presentes oy\u00f3 ni una palabra con claridad. El rostro del anciano, que reflejaba serenidad completa segundos antes, empez\u00f3 a cambiar sucesiva y r\u00e1pidamente de expresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Las llamas, primitivos reflectores, iluminaban la transfiguraci\u00f3n: disgusto&#8230; apat\u00eda&#8230; leve inter\u00e9s&#8230; profunda atenci\u00f3n&#8230; sorpresa&#8230; tristeza&#8230; enojo&#8230; c\u00f3lera&#8230; furia.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">El cacique lentamente se incorpor\u00f3. El narrador autom\u00e1ticamente cort\u00f3 su relato. El gran sacerdote, de ojos negros peque\u00f1\u00edsimos y refulgentes, se apart\u00f3 de su lado y el anciano, con paso lento pero firme, se dirigi\u00f3 hacia el templo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Ante el monumento al Sol, rasgando sus vestiduras clam\u00f3: \u00a1Sol todopoderoso, oh Dios inmenso! Con profundo dolor vengo hoy, trsite d\u00eda, a pedirte clemencia para nosotros y castigo ejemplar para quien no supo obedecer tus inflexibles mandatos. Mi hija, mi propia hija, insensatamente ha querido por mucho tiempo a un guerrero de la tribu de cazadores, enemigo de nuestra raza y nuestra religi\u00f3n. Por su sacr\u00edlegio pecado, oh Dios, te pido castigar su falta y maldecir al miserable infiel. Quejumbroso, el cacique contiu\u00f3 suplicando, primero con voz sonora y fuerte, luego con gritos poderosos, ensordecedores. La calma de la aldea fue desalojada por los retumbantes gritos del viejo que ped\u00eda, al Sol Dios, ejemplar castigo que fuese lecci\u00f3n eterna para los pecadores irreflexivos y desenfrenados.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">El Dios&#8230; le oy\u00f3, Con mano omnipotente tom\u00f3 a la dulce y enamorada muchacha y con furia la incrust\u00f3 en el azul del cielo, en el azul intenso, en el azul profundo, convirti\u00e9ndose en suave, blanca y vaporosa nube que engalan\u00f3 por primera vez el cielo de Costa Rica.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">El Dios vengativo no toc\u00f3 al bravo guerrero, viril y valiente. Muri\u00f3 de soledad jurando luchar eternamente por alcanzar a su amada.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Como era tradicional, el intr\u00e9pido guerrero fue enterrado en la llanura con los ritos y ceremonias, dignos de sus m\u00e9ritos y rangos.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Sus amigos abandonaron pronte el lugar dejando en la tumba el cuerpo yerto, guard\u00edan del juramento eterno. Esa misma noche la tumba quebr\u00f3 la monoton\u00eda de la llanura, empezando a crecer. Con esfuerzo tit\u00e1nico creci\u00f3 convirti\u00e9ndose en t\u00famulo, lentamente de t\u00famulo en duna, despaciosamente de duna en loma, de loma en monta\u00f1a, de monta\u00f1a en el imponente Iraz\u00fa.<br>Iraz\u00fa, centinela gallardo de aquella llanura. El juramenteo estaba cumplido&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">En las ma\u00f1anas fr\u00edas, la nube blanca, vaporosa y femenina, cari\u00f1osamente envuelve al gigantesco Iraz\u00fa, guerrero viril, disfrutando eternamente de su amor, el cual ni el omnipotente Dios del viejo cacique logr\u00f3 romper.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\"><strong>Referencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\">Zeled\u00f3n Cart\u00edn, E. (2018). Leyendas costarricenses. Universidad Nacional.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\"> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La luna llena plateaba la noche repleta de calma. Sentada a la orilla de un perezoso riachuelo, una pareja de enamorados conversaba quedamente. Ella fr\u00e1gil, esbelta y dulce, hija del cacique. \u00c9l \u00e1gil, alto y fuerte, renombrado cazador y temido guerrero. La luna, testigo de su cari\u00f1o, conoc\u00eda de sus planes, de su constancia, zozobras&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/2021\/12\/21\/el-irazu\/\" rel=\"bookmark\">Read More &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">El Iraz\u00fa<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[8,3],"tags":[],"class_list":["post-1127","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-leyendas","category-tradiciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1127","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1127"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1127\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1136,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1127\/revisions\/1136"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1127"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1127"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tradicionescostarica.ucr.ac.cr\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1127"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}